El mundo rosa de la famosa muñeca se esparce por todos lados. La salud mental no es la excepción y de allí que trastornos como la “atelofobia”, tome presencia y sobre todo visibilidad. Enterate de qué se trata.
Nunca seremos consientes (o sí, si nos lo proponemos) del poder de las referencias icónicas que desde que el mundo es mundo proliferan con mayor o menor virulencia. Y si hay algo poderoso en este sentido es ella: Barbie: esa muñeca adulta, blonda y esbelta que proyectó su “cultural perfección”, desde 1959 se filtró en el imaginario infantil, adolescente y adulto. De allí un abanico amplio de las muñecas barbies (incluso hasta una embarazada que fue discontinuada) proliferaron de ahí en más en variadas y disímiles alternativas.
La mirada social no tardó en llegar al llano, y de creer que la película planteaba modelos hegemónicos, el batacazo brindó un viraje diferente:equidad de género y emponderamiento. Pero además de eso puso en el tapete algo más importante: el denominado “síndrome de Barbie” o “atelofobia”.
Así lo explicó la neuropsicóloga Cecilia Ortiz al hablar de “atelofobia”, entendiendo a la misma con el foco en donde “lo importante es empezar por la base y entender que se pone un alto nivel de expectativas en uno mismo, de quedar bien con la otra persona, aunque eso implique no estar a la altura de lo que se necesita o espera para el bien personal .Si mezclamos esto con una gran dosis de miedo y de fobia, y un terrible miedo a no ser perfecta, es un combo explosivo apareciendo de allí la atelofobia…
¿Qué es la atelofobia? ¿Se trata de un miedo irracional?
La atelofobia es una fobia o miedo a ser imperfecto o incompleto. Hay personas que tienen este rasgo o son perfeccionistas, pero no significa que son así, sino que cuentan con rasgos. El problema es cuando se vincula con la ansiedad. Lo importante es saber que es un miedo desproporcionado e irracional en la persona en sí, ya que no saben comprender desde la razón porqué sienten lo que sienten y de esa manera.
– ¿Siempre se vincula con la imagen personal?
Puede incluir la propia imagen, personas de alrededor y hasta contextos, en esto de tener todo ordenado, prolijo etc. A veces no incluye la imperfección, porque quizá toman contacto con ella. Lo que sí quizá suman, es “ser perfectos”.
¿Cómo incide lo social?
En este sentido es determinante lo social porque termina definiendo qué está bien o qué está mal, lo perfecto o imperfecto. También se suma mis conductas y valores morales. De allí que no sólo que todo esto se vincule con mi imagen, sino con mi conducta esperada social y culturalmente.
Cómo se reconoce la atelofobia
Saber reconocer la atelofobia es fundamental para no caer en problemas de salud mental graves a largo plazo. Por eso, se advierte de una serie de líneas rojas a las que debemos estar muy atentos si las practicamos en algún momento de nuestra vida y las repetimos de forma constante:
-Cuando nunca es suficiente hasta el punto de evitar hacer cosas por miedo a hacerlas mal.
-Cuando tenemos cambios de humor, irritabilidad, miedo intenso e incluso pánico ante la supuesta imperfección.
-Si hacemos listas de lo que no hemos hecho bien en un pasado y lo repasamos de forma obsesiva con un elevado sufrimiento y ansiedad.
-Si tenemos síntomas físicos de ansiedad como hiperventilación, taquicardia, sudores fríos, mareo, etc, cuando nos enfrentamos a realizar algo o al afrontar el día.
-Si nuestro ánimo es bajo y perdemos la ilusión porque el esfuerzo diario es excesivo y todo pierde sentido.
-Si tenemos excesivo miedo a la propia crítica o a no ser aceptados por los demás o no gustar.
-Cuando necesitamos tenerlo todo controlado y no pedimos ayuda,
– Si observamos que hagamos lo que hagamos nunca es suficiente y esto nos lleva a un agotamiento mental y emocional.
La profesional estuvo en Cada Día, y habló con el equipo. ¡Mirá la nota!