Un nene de 6 años fue secuestrado en su domicilio del barrio porteño de Mataderos, torturado y liberado cinco horas después a unos 70 kilómetros de su hogar, en el partido bonaerense de Campana.
Un profundo dolor generó el secuestro de un nene de 6 años en Buenos Aires.
Crónica informó que el nene fue secuestrado en su domicilio del barrio porteño de Mataderos, torturado y liberado cinco horas después a unos 70 kilómetros de su hogar, en el partido bonaerense de Campana.
Según relató el medio bonaerense, el episodio comenzó a las 12.15 de este lunes, cuando tres hombres, quienes usaban ropas de civil, pero dijeron ser policías, ingresaron en el inmueble de la calle Montiel al 2100.
De inmediato, esas personas le exigieron al padre del menor la entrega de una determinada suma de dinero y, al no tenerla el hombre, secuestraron al nene, llamado Ian. Lo subieron al Fiat Siena gris con el que habían llegado al lugar y escaparon.
Ese auto, a las 15, fue encontrado abandonado en la intersección de la calle Melo y colectora General Paz, en el partido bonaerense de Vicente López.
En tanto, los familiares del menor recibieron una llamada extorsiva, en la que le exigían para liberarlo 600 mil dólares en efectivo y oro, informaron fuentes de la Policía de la Ciudad citadas por el portal TN, quienes no precisaron si el rescate finalmente se pagó.
A las 17, dos mujeres que viajaban por la ruta 9, a la altura del kilómetro 78, en Campana, observaron a un menor que temblaba y permanecía semidesnudo en el límite con la banquina.
“Volvíamos de Azcuénaga. Vimos a Ian parado, solo, a un costado de la ruta. Cuando lo vimos, paramos”, contó una automovilista, de nombre Malvina, y detalló que el nene estaba descalzo, con medias, remera y pantalón. “Así que lo abrigamos”, sostuvo en diálogo con Crónica HD.
La mujer resaltó que el menor “repetía: ‘Me robaron, me robaron'”. En tanto, la acompañante de la automovilista, Soledad, detalló que es acompañante terapéutica y que pudo entablar un diálogo un poco más profundo con el nene. “Me contó que tenía miedo de que sus padres se hubieran muerto ahogados, porque les habían puesto cintas en los ojos y las narices”, relató la mujer.
Se refirió así a la forma en que los delincuentes habían dejado a los padres del menor para huir con tranquilidad desde el domicilio de Mataderos.