La ropa también merece cuidado consciente. En tiempos donde buscamos hogares más saludables y libres de químicos agresivos, dejar atrás estas bolitas de alquitrán blanco es una decisión que transforma el ambiente.
Durante décadas, la naftalina fue el producto más utilizado para conservar ropa guardada, especialmente en climas húmedos o durante el recambio estacional. Sin embargo, su fuerte olor y los riesgos asociados a su composición química —derivada del petróleo— han llevado a muchos hogares a buscar soluciones más seguras y agradables. Según un relevamiento de la Asociación Argentina de Consumidores, el 64% de los encuestados considera el olor a naftalina como “desagradable” o “invasivo”, y el 42% ya lo reemplazó por métodos naturales.
Una de las opciones más elegidas es el uso de lavanda seca en saquitos de tela, que además de perfumar suavemente, actúa como repelente natural de polillas. “La lavanda tiene propiedades antimicrobianas y su aroma genera una sensación de bienestar. Es ideal para cajones, placares y valijas”, explica la especialista en aromaterapia, Lic. Clara Méndez. También se recomienda combinarla con otras hierbas como romero o menta para potenciar su efecto.
Para quienes buscan opciones caseras, el carbón activado y el café molido funcionan como absorbentes de olores sin agregar fragancia. Son ideales para eliminar el olor a humedad o naftalina de prendas guardadas. Basta con colocarlos en recipientes abiertos dentro del armario o en bolsitas de tela. También se puede sumar cáscara de cítricos con clavo de olor, una combinación que perfuma naturalmente y ayuda a repeler insectos.
En el caso de prendas lavables que ya tienen olor a naftalina, se recomienda un lavado con vinagre blanco diluido en agua tibia. Este ingrediente ayuda a neutralizar olores sin dañar las fibras. “El vinagre es un aliado silencioso en la limpieza del hogar. No solo desinfecta, también elimina residuos químicos y suaviza la ropa”, explica Méndez. Para prendas delicadas, se sugiere ventilar al aire libre y evitar el uso de productos agresivos.
El cambio hacia métodos más naturales no solo mejora el aroma del hogar, también reduce la exposición a sustancias tóxicas y promueve una convivencia más saludable. En tiempos donde la sustentabilidad y el bienestar emocional ganan protagonismo, cuidar la ropa sin olores fuertes y desagradables impacta en la calidad de vida. Elegir alternativas conscientes es también una forma de reconectar con lo cotidiano desde el disfrute.